¿Qué dice la Biblia acerca de las joyas?

Prendas y Joyas
Prendas y Joyas

Esas dos preguntas se me han hecho no solo por un no creyente sino por personas que ya tienen años de pertenecer a una iglesia cristiana, donde tienen la Biblia como única dogma de fé y conducta.

Como estudiante de la Biblia, bien sé que la Biblia se explica a sí misma, por tanto he de recurrir al libro Sagrado para encontrar respuesta para ambas preguntas.

¿Se mencionan las joyas en el tiempo bíblico?

Si comenzamos en Génesis, se nos dice que el criado de Abraham, le regaló a la futura esposa de Isaac (hijo de su amo) una pendiente de oro y dos brazaletes. El mismo sirviente le puso a ella una pendiente en su nariz. ( Lea Génesis 24:22; 24:47)
En el libro de Éxodo, se nos relata que por voluntad de Dios, cuando los hebreos salieron de tierra de Egipto, bajo el liderazgo de Moisés, éstos llevaron con ellos vestidos, y alhajas de plata y oro. 

El mismo Dios dio la indicación que se los pusieran sobre sus hijos e hijas y así despojarían al pueblo que por tantos años les había esclavizado. (Lea Éxodo 3:22)
Esos mismos israelitas que salieron de Egipto, cuando caminaban por el desierto, sus esposas, hijos e hijas se pusieron zarcillos de oro en sus orejas. (Lea Éxodo 32:2)
Salomón hablándole a su amada le alabó su belleza y al hacerlo deja saber que ella llevaba pendientes y collares. (Lea Cantares 1:10)
José, hijo de Jacob que terminó que aunque terminó viviendo en Egipto, nunca olvidó al Dios de sus padres. Y que por designio de Dios terminó siendo segundo después de Faraón, llevaba un anillo en su mano como señal de autoridad. (Lea Génesis 41:42)
Saúl primer rey de Israel, adorna su brazo con un brazalete (Lea 1 de Samuel 1:10)

Daniel que honró a Dios dentro de un pueblo pagano y llegó a reinar (tercero en posición) durante el reinado de Belsasar, llevaba una cadena de oro en su cuello. ( Lea Daniel 5:29)
La Biblia registra el uso de joyas. Unos lo usaban como adorno, otros como señal de poder.

En mis inicios en el cristianismo, le pregunté a un pastor, el por qué se prohibía el uso de las joyas en su denominación y él para responderme usó los siguientes textos bíblicos:
1. El primero estaba en Isaías 3:16-23 (por favor lea en su Biblia)
En ese texto se les dice a las hijas de Sion que el Señor les va a quitar el calzado, las redecillas, lunetas. Incluyendo los collares, pendientes, brazaletes, cofias, los adornos con que se atavían las piernas, los partidores del cabello, los zarcillos, los anillos y las joyas que llevan en sus narices. Además les va a quitar los mantoncillos, los velos y las bolsas. Según el texto, ellas eran soberbias y vivían desvergonzadamente.

Los versos del 17 al 25 llamaron toda mi atención. No leí lo que se escribió antes o después de estos versos. Me quedé con el texto sin mirar el contexto, cosa que hacemos muchos: Nos conformamos con la explicación, la enseñanza o la predicación y no tomamos tiempo para revisar en la misma Biblia lo que se nos ha dicho. Debí haberme hecho las siguientes preguntas: ¿A quién se dijo?, ¿Por qué se le dijo? y ¿Cuándo se le dijo?
Se le dijo al reino de Judá (conocido como reino del sur, siendo Jerusalén su capital). Ellos estaban teniendo un estilo de vida apóstata, sin ninguna lealtad o fidelidad hacia el Dios que les había sacado de Egipto. Dios los había tratado como a hijos y los había engrandecido (Lea Isaías 1:2-23)

Ellos eran culpables de:

☑️ Haber dejado a Jehová y se volvieron atrás
☑️ No expresar de gratitud a Dios
☑️ Comportarse como si no pertenecieran Dios.
☑️ Había falsedad religiosa
☑️ Eran injustos para con el huérfano y a las viudas no se les daba amparo alguno.
☑ Soborno en el gobierno
☑ En territorio se había llenado de ídolos. Y aunque ellos,

seres humanos, los habían hecho, terminaron arrodillándose ante lo que ellos mismos habían fabricado.
Dios estaba enojado con ellos y les hace resaltar sus faltas. Antes Jerusalén era una ciudad fiel, llena de justicia y equidad, pero ahora se comportaba como una "ramera". Dios les llama gente pecadora, cargados de maldad; generación de gente mala y depravada. Ellos habían dejado a Jehová. (Lea Isaías 1:2,4, 21)

Ellos por voluntad propia se habían rebelado contra Jehová y es el mismo Jehová que por medio del profeta les deja saber lo que les sucederá: Les va a quitar toda la protección y el sustento. (Lea Isaías 3:1-26)

Dios está enojado tanto con hombre y mujeres de Judá. El Soberano ha determinado juicio contra ellos. En cuanto a las mujeres, recibirán su parte en este juicio, no porque usen joyas sino por la actitud y el comportamiento de ellas. Van por la vida mostrando soberbia e indiferencia. (Lea Isaías 3:16)
Ellos estaban viviendo en una sociedad que se había contaminado de costumbres traídas de oriente, y de agoreros como los filisteos; hacían pacto con extranjeros que no honraban a Jehová. Habían cambiado a Jehová, que hizo el cielo, la tierra y a ellos mismo, por otros objetos de culto (ídolos, imágenes) hechos por manos humanas. (Lea Isaías 2:6-8). Es claro que la ira de Dios no fue provocada porque las mujeres usaban joyas, sino que hombres y mujeres, serían castigados por haber dejado a Dios.

Hablando de joyas llama la atención que Dios use las "joyas", "lino fino" y "seda" para describir las bendiciones que había derramado sobre Jerusalén.
En Ezequiel 16: 1-6, nos relatan que Dios les hace saber el juicio que vendrá sobre Israel y todo porque son idolatras: Tienen altares donde están sus imágenes que adoran y entre éstas está una del sol.

Dios por medio de Ezequiel les hace recordar su origen y lo que él, Jehová, había hecho por ella. Dios habla de Jerusalén como si fuese una mujer (en metáfora: se caracteriza a una realidad no humana como si lo fuera). En ese mensaje para Jerusalén Dios le dice que la ha amado, cuidado y adornado.
¿Con qué la adornó? No fue con flores sino con joyas.
Para un mejor entendimiento repasemos lo que dice Dios (Lea Ezequiel 16: 1-14).

Según Dios su nacimiento, el de Jerusalén, fue nada agradable y fue menospreciada
Abandonada, vino Dios y le dio vida; la hizo multiplicar; creció y se hizo hermosa.

Pero aún seguía desnuda y descubierta y Dios la tomó para sí; cubrió su desnudez; y le dio juramento y entró en pacto con ella.
La lavó y la ungió y después de eso la vistió con bordado, lino y seda. La calzó de tejón. Luego le puso adornos: brazaletes en los brazos, collar en el cuello, joyas en su nariz, zarcillos en las orejas y una hermosa diademada en la cabeza. Las joyas eran de oro y plata. La adornó al punto que lucía hermosa y llegó a reinar. Tanta era su hermosura que alcanzó fama entre las naciones. (Lea Ezequiel 16:10-14)

Ellos sabían muy bien que lo que ellos habían llegado a ser como nación se debía al favor de Dios para con ellos. Los sacó de Egipto; los cuidó en el desierto, allí no carecieron de agua, comida, vestido ni de calzado. Los hizo entrar a la tierra prometida y allí se convirtieron en una nación grande y poderosa. Llegando Jerusalén el centro, con un Templo hermoso. Tuvo un rey valiente como David y un rey sabio como Salomón. La fama y la prosperidad estuvo presente y a pesar de todo esto el reino llega a dividirse. Mas la misericordia y la paciencia de Dios para con ellos no se agotó. Sino que les dio una oportunidad tras otra. Ellos a pesar de que experimentaron todo eso, endurecen sus corazones y se vuelven aún más desobedientes.

Se vuelven tan idolatras que llegan hasta sacrificar bebés a uno de sus ídolos. Ellos al principio tenían con Dios en el sentido espiritual, una relación como la de una amado con su amada; de una esposo con la esposa; pero al cambiar a Dios por obras hechas por manos humanas, Dios llama a Jerusalén adultera y por tanto la va a juzgar por las leyes de las adulteras, ¿cómo?, pues entregándola en manos de sus enemigos: Ellos vendrían a destruir los lugares altos y derribarían los altares construidos para los ídolos; la despojarían de sus ropas dejándola desnuda y descubierta. Además les quitarían sus alhajas. (Lea Ezequiel 16: 15-41 para una mayor comprensión)

Literalmente el reino del sur y su capital, Jerusalén fueron entregados a Nabucodonosor, rey de los babilonios. Ellos se llevaron todo tesoro que había no solo en la ciudad sino que en el templo también. Por tanto dejó de ser una ciudad esplendorosa; ya no tenía el respaldo de Dios: había perdido toda provisión.

Después de toda la explicación anterior, nos podemos dar la libertad de preguntar: ¿Qué tiene que ver Isaías 16-23 y Ezequiel 16:39 con la medida de prohibir a las mujeres que usen joyas, adornos y maquillaje?
Por lo que "para este tema" y a todas luces, es un versículo mal aplicado, que nada tiene que ver con que Díos haya dictaminado para las, mujeres una prohibición al respecto.

Este estudio llega a ustedes gracias a: Jonathan Otaño Feliz